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Noticias Corporativas

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23 Abril 2012

Artículo: ¿Están nuestras empresas preparadas para integrar a "personas creativas"?

Atraer a nuestra organización personas creativas no es tarea fácil, no obstante, ¿sabemos cómo integrar una persona de perfil creativo en nuestra empresa?

 

La creatividad es una variable de relevancia extrema en el mundo empresarial. Se nos plantea la necesidad de convertir a nuestras organizaciones en lugares donde la iniciativa, la flexibilidad y la búsqueda de soluciones alternativas encuentren su espacio. Muchos de los puestos de mayor responsabilidad están pidiendo a gritos que sus ocupantes posean perfiles altamente creativos.

Sin embargo, aunque el objetivo final lo tenemos claro, los pasos para alcanzarlo no son "cómodos" y nos pueden llegar a asustar. Imaginemos que su empresa ha decidido seguir una estrategia claramente diferenciadora en la que los planteamientos antiguos se han quedado obsoletos y se hace imprescindible asumir retos nuevos. Además, los procesos internos los tiene totalmente orientados para conseguir ese cambio de rumbo.

Imaginemos, finalmente, que las personas que integran su empresa en el momento presente perciben las bondades que supone innovar y no estancarse en el pasado. Visto así, el paisaje que aparece ante nuestros ojos no sólo es real sino esperanzador. Pero si se fija un poco más, detectará que a este nuevo panorama suele faltar algo; algo que, además, es difícil de encontrar... ¡¡Nuevos protagonistas!! Y es aquí donde nos encontramos con el problema. Para que este barco innove es necesario primero identificar el potencial creador en nuestra empresa y, si no es suficiente, será necesario diseñar estrategias de búsqueda y captación o, lo que es lo mismo, integrar remeros y capitanes nuevos... Personas, en fin, con capacidad creativa y que aporten una visión distinta así como planteamientos diferentes.

Activos que, en la mayoría de los casos, resulta muy difícil de localizar y atraer. A partir de ahí, la transmisión de la necesidad es clara: "necesitamos que nos encontréis una persona capaz de hacer algo específico y que posea, además, como rasgo diferenciador el ser creativo". Pero ¿realmente sabemos que pedimos cuando queremos seleccionar para nuestra empresa a alguien con este perfil? Más aún, ¿estamos preparados para integrar dentro de nuestras filas a una persona con todas las características que conlleva el ser creativo?

 

PERFIL MEDIO DEL CREATIVO

Aunque las investigaciones realizadas en este campo son ingentes si agrupamos algunos de los resultados obtenidos en las más relevantes podríamos determinar que los rasgos que definen a una "persona creativa" son:

 

  • Se definen como personas "complejas". No son los típicos colaboradores que aceptan las cosas tal como son. Cuestionan todo y llegan a preguntarse por aspectos que el resto de la organización considera obvios.
  • Tienen bajo control sobre sí mismos. Se caracterizan por tender hacia la impulsividad. Se fían de sus impresiones y en muchas ocasiones dan rienda suelta a sus emociones pudiendo resultar indisciplinados.
  • Toleran la ambigüedad y prefieren el desorden. En este punto, aunque es difícil encontrar a una persona creativa obsesionada por el orden, es verdad que va a emplear mucho esfuerzo en regular su vida interior y los espacios en los que suele moverse... El problema es que ése esfuerzo suele ser infructuoso.
  • Son menos extrovertidos y sociales que el promedio de personas. Necesitan a los demás pero como público para sus productos e ideas. En el fondo, necesitan un reconocimiento continuo de su valía.
  • Les interesan muchísimas cosas. Están abiertos a experiencias nuevas y sienten gran necesidad de variedad. Cuando la vida no es tan apasionante como se la imaginan se desmotivan rápidamente.
  • Tienen necesidad de ser reconocidos y un alto nivel de aspiración para sí mismos.
  • Son autónomos, independientes e inconformistas.

 

En definitiva, al personaje en cuestión se le puede definir de muchas maneras pero nunca como "alguien cómodo para la organización".

Habitualmente ante perfiles de este tipo se va recalculando la descripción del puesto realizada, hasta contratar a alguien muy parecido a la mayoría: acomodaticio, sumiso, ordenado, atento a las normas y formal en las relaciones. Claro está que dicha persona difícilmente va a ser creativa, pero es más fácilmente vendible dentro de los estamentos de nuestra empresa. Cuando se contrata a una persona creativa se asumen una serie de riesgos que son necesarios asumir.

La independencia de juicio, la impulsividad, el desorden, la indisciplina,..., son aspectos con "mala fama" en nuestras organizaciones. En cambio existe una cara positiva de todo esto. Nutrir a la organización de una persona que no se conforma con los planteamientos heredados, que tiene confianza en sus posibilidades, con disposición al cambio y motivado por mejorar puede dar la energía suficiente para que el barco navegue hacia nuevas tierras. Es necesario, por lo tanto, plantearse la necesidad de integrar en nuestras filas a personas con estas características y, a partir de ahí, ser consecuente con la decisión: creativo para lo bueno y para lo malo.

 


 

 

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