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Noticias corporativas
¿Quién no se ha sonreído o ha apuntado un comentario simpático con aquello de “ciudadanos y ciudadanas” o con la expresión de un gentilicio en femenino y en masculino? Probablemente todos y todas.
Esta anécdota presenta en su planteamiento mucho más fondo de lo que aparenta, como es cuidar el lenguaje utilizando términos que no tengan connotaciones de género. Las palabras no dejan de ser nada más que expresiones, meras intenciones o un reflejo de una forma de hacer y actuar.
El día a día es siempre muy complicado y complejo por la cantidad de tareas y actividades diversas que lo conforman, por tanto, los esfuerzos y las acciones tienden a lo pragmático. ¿Dónde caben, pues, preocupaciones y sensibilidades hacia la igualdad de género? Antes de emprender ningún camino, preguntas a responder ¿Reportan beneficios? ¿Qué se obtiene a cambio? Otra pregunta importante a tener en cuenta: ¿Cómo encontrar rentabilidad a una propuesta de igualdad de género?
Mejorar la productividad
¿Por qué habrían de preocuparse las empresas por la igualdad entre hombres y mujeres? ¿Por la presión social y la de los empleados en la empresa? ¿O quizá, simplemente, porque a las empresas les parezca que vale la pena hacerlo? ¿Y qué supone para la empresa incorporar políticas basadas en la igualdad de géneros? Las políticas de igualdad de oportunidades ofrecen a las empresas un conjunto más amplio y más diverso de potenciales, con lo que pueden mejorar la probabilidad de contratar a la persona más capacitada para la tarea a realizar. Más aún, las empresas pueden ver mejorada también la probabilidad de encontrar mayor motivación, productividad, eficiencia y flexibilidad en el empleo de los recursos humanos.
A la hora de adoptar estrategias, lo primero que debe hacerse es identificar y abordar los obstáculos que hay que superar. En la empresa, las políticas de igualdad de oportunidades deberían afrontar las cuestiones de género, que se centran en incorporar la igualdad entre hombres y mujeres para el desarrollo económico.
Gestionar la igualdad de género en el trabajo y en la formación quiere decir generar actuaciones con la voluntad de suprimir o contrarrestar los efectos de los estereotipos en la búsqueda laboral, adaptar las condiciones de trabajo, ajustar la organización del mismo, los horarios, velar por que os hombres y mujeres compartan más las responsabilidades laborales, familiares y sociales, instrumentar a las organizaciones empresariales y sindicales para diseñar políticas y realizar acciones destinadas al logro de estos objetivos y alentar a los interlocutores sociales a que promuevan la acción positiva en sus propias organizaciones y sitios de trabajo. Gestionar la igualdad en la comprensión para que estos esfuerzos tengan éxito, han de tener en cuenta los valores sociales y culturales de los grupos destinatarios y de la sociedad en que están inmersos y las características y singularidades de las relaciones del trabajo.
Y, como siempre, es más fácil hacer lo de siempre, más cómodo, más seguro. Y en la igualdad de oportunidades, como en casi todo, hay muchos hábitos y costumbres que desaprender. Pero la realidad puede transformarse contando con las personas que transforman y que facilitan.
Al fin y a la postre, el logro estará hasta donde miremos, que es hasta donde vemos, y hasta ahí será lo que somos capaces de hacer, por tanto, hasta donde podemos llegar.
En HUMAN, nos hemos puesto en camino. Nuestra contribución, la de nuestros consultores y nuestras consultoras, se dirige a pensar y hacer "igualdad de género" dentro de nuestra Organización, en nuestra actividad y en nuestra relación con las empresas cliente.
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